En muchas familias se ha perdido la autoridad patriarcal de antaño. Entiendo el papel del defensor del menor pero eso no quiere decir que haya que dejarles hacer lo que quieran, cuando quieran y durante el tiempo que quieran. Alguien tiene que decir basta, y si no lo dicen los padres, tarde o temprano alguien lo hará.
Padres, pongan un gato ruso en sus vidas. El sabrá como meter en vereda a sus hijos.